A la espera de un futuro mejor: ¡Viva la III República Española!
Nuevo artículo en Otro Mundo es Posible:
Un paseo por el Nilo
Egipto ha sido siempre una tierra de misterios, no un lugar misterioso; su luz y fuerza a lo largo de los siglos han sido el paradigma de las grandes culturas. El país del Nilo, ha tenido siempre vocación de trasmitir sus conocimientos, su historia, su vida…y también su muerte. Han sido las sabidurías posteriores quienes han querido rodear a Egipto de un halo de secretismos donde sólo existía una voluntad de comunicación.
Durante miles de años, faraones, sacerdotes y escribas se empecinaron en contar a las futuras generaciones los hechos y logros de las épocas esplendorosas de su cultura. También, como siempre a lo largo de la historia, hubo mandatarios que trataron de ocultar los éxitos de sus predecesores, pero no fue por ocultismo, sino por interés político o religioso. La actitud vocacional de los habitantes de la tierra donada por el Nilo fue la de mostrar sus conocimientos, incluso el camino a seguir en el más allá. Y si trataron de esconder los lugares de su última morada fue por objetivos eminentemente prácticos, tratando de evitar el saqueo y protegiendo el viaje del ocupante mientras alcanzaba el inframundo.

Fue con la llegada de civilizaciones exteriores cuando, en su ignorancia, les fue más sencillo hablar de misterios que reconocer que muchos siglos atrás se habían alcanzado niveles de conocimientos superiores incluso que los que poseían los nuevos “descubridores”. Así, poco a poco, averiguaron que aquellos signos esculpidos en paredes y cámaras mortuorias, contenían una gran parte del libro de la historia y que ciencias como las matemáticas, astronomía, medicina, arquitectura e ingeniería o artes como la escultura, la pintura y relieve mural o técnicas agrícolas, de decoración y de momificación, eran parte de los grandes conocimientos egipcios. Desde el hallazgo de la Piedra de Rosetta a la tumba de Tutankamon, occidente fue redescubriendo un mundo de avances insospechados, gracias al trabajo de muchos Champollion e interés de otros tantos Howard Carter.
A partir de entonces, las fábulas y los misterios trataron de justificar lo que no podía explicarse fácilmente y aparecieron patrañas, teorías y presunciones de todo tipo. Levitaciones y ablandamientos de la materia; visitas de extraterrestres; contactos con el más allá; mediciones imposibles; distancias siderales escondidas en la cuadratura del círculo y otras zarandajas dieron paso a las más extrañas conclusiones con las que se han vertido casi tantos litros de tinta como aguas tiene el Nilo.
Más tarde se impuso la razón y la investigación seria y supimos que las grandes pirámides fueron obras maestras de habilidosos y sabios arquitectos, que un esclavo mal alimentado no puede subir rampas de arena arrastrando grandes bloques de piedra y que fueron artesanos en su mayoría, quienes esculpieron, levantaron y construyeron todo un legado artístico y monumental.
Hoy, Egipto, vuelve a ser presa de un insondable misterio que no lo es para nadie. A nadie se le escapa que un tupido velo se ha corrido durante años sobre la actuación de su presidente Mubarak y que su fortuna puede compararse a aquellas que los faraones enterraban en sus pirámides para poder disfrutar en el otro mundo. Occidente e Israel, han preferido a este nuevo faraón, que la posibilidad de que Egipto sea la enésima víctima de un estado islamista. Los hechos de alta política vedados para las gentes sencillas no nos han permitido traducir claramente los jeroglíficos del otrora país de los faraones. Mubarak ha caído por la fuerza del deseo de su Pueblo, su originaria fama de héroe de la guerra del Yom Kipur, se fue erosionando durante sus 30 años de férreo gobierno y el ya ex presidente egipcio ha tenido que retirarse al exclusivo centro vacacional de Sharm el-Sheikh con problemas de salud, asombrado por lo que no entiende. Al parecer, el ocultismo de lo que sucedía en la calle por parte de su ministro del Interior y las interpretaciones intencionadas de su hijo Gamal, sumieron en la confusión más total a Hosni Mubarak que no comprendió lo que su Pueblo le dictaba.
Durante las últimas semanas hemos visto las calles plazas de Egipto, particularmente la de Tahrir, repleta de gentes que aspiran a un profundo cambio social. Algunos ciudadanos han perdido la vida en el intento de que la juventud de Egipto no esté obligada a construir templos y pirámides para los de siempre, tampoco que tenga como salida única pasear turistas por el Nilo o servir copas en los restaurantes de El Cairo. No más esclavitud de baja intensidad, exigen futuro. Aceptan los egipcios que la salida más probable para sus expectativas profesionales sea el turismo, pero como sus antepasados al servicio de las obras faraónicas exigen sus derechos. Se abre una nueva etapa en la que los Fillon de turno, por muy ministros de exteriores que sean, tendrán que pagarse sus paseos por el Nilo. Y poder exigir con pleno derecho al museo de Berlín la devolución del busto de Nefertiti, sin más dilaciones y excusas. Ellos, que destruyeron media Europa, mantienen que Egipto no es un lugar seguro para una reina egipcia. Tal vez, después de tantos siglos, Europa todavía no comprende a Egipto.
Un millón de egipcios se congregaron para lograr la dimisión de su presidente. Dos millones de manos se levantaron al unísono en la plaza de Tharir en busca de una solución, de un futuro. Nada hay de oculto en ello, ningún misterio, sólo el deseo de un Pueblo con un gran pasado a tener derecho a un mejor presente.
Jordi Siracusa
El presente artículo lo escribí para Rebelde con Causa en “Otro Mundo es Posible” de este mes: http://www.otromundoesposible.net/detras-de-la-cortina-wikileaks Trato de denunciar lo que se esconde entre los bastidores de la política y las presiones y persecuciones a que se vienen sometidos los que tratan de mostrar las bambalinas y las tramoyas a las que “los grandes hermanos”,nos tienen sometidos. Evidentemente, a JULIAN ASSANGE, cabeza visible de Wikileaks no le harán la vida demasiado fácil a partir de ahora, es muy posible que acabe extraditado a los Estados Unidos para abjurar de sus “delitos”. Incluso a cualquiera de nosotros nos pueden hacer dudar, PERO HAY ALGO QUE DEBEMOS TENER PRESENTE, MAL LES PESE A LOS INQUISIDORES: …y SIN EMBARGO, SE MUEVE. Leedlo.
DETRÁS DE LA CORTINA
(Wikileaks)
Sir John Tenniel fue un famoso ilustrador londinense que tiene en su haber, nada menos, que las ilustraciones de Alicia en el País de las Maravillas y Alicia a través del espejo, ambas obras fruto de la imaginación de Lewis Carroll, seudónimo del matemático, escritor y fotógrafo británico Charles Lutwidge Dodgson. En una de las ilustraciones de Tenniel para Alicia, aparece la niña descorriendo una cortina detrás de la cual está una pequeña puerta que le dará acceso al País de las Maravillas y así poder atrapar al apurado conejo blanco de reloj y chistera.
Toda imaginación infantil se despierta pensando lo que se esconde en un país lleno de sorpresas y dónde las cosas grandes pasan a ser pequeñas y las pequeñas enormes. Un lugar en que las meriendas de “nocumpleaños” son más reales que el devenir diario.
Pues bien, numerosas teorías apuntan a que el cuento de Carroll supera la intención de ser un entretenimiento para preadolescentes y que está lleno de sátiras para sus amigos, a la educación inglesa y a la política de su época. Es decir, detrás de la cortina de Alicia, Caroll pretendía desvelar y criticar los entresijos de una sociedad y de un tiempo que le habían tocado vivir. El espejo rancio de esta cortina era la cubierta de su cámara, que ocultaba las verdaderas intenciones de sus numerosas fotografías a niñas, entre ellas las de la famosa Alicia Liddell quien le inspiró la historia. Pero eso es otro tema.
Estos días nos hemos visto, no sorprendidos sino confirmados, en lo que hay detrás de las cortinas. Wikileaks ha sacado una serie de informaciones en su web dónde parecen informes anónimos y numerosos documentos filtrados de carácter más que peligrosos, no por llevar carga explosiva, pero si detonante de efectos retardados. La web comenzó su actividad de confidencia pública en julio de 2007, pero ha sido ahora cuando su contenido ha destapado lo que hay detrás del País de las Maravillas. Más de un millón de documentos de fuentes anónimas desvelan dónde se esconde el conejo blanco, que opinan del sombrerero o que hay dentro de la cabeza del gato. Tal vez ya sabíamos que la reina de corazones estaba como las maracas de Machín; sin embargo, nos hace mucha gracia que ahora sea público y notorio. Qué los más pequeños se casen con las más altas y tengan complejo napoleónico, que a los cosacos rusos les guste el vodka y que a los presidentes italianos les encante la Tarantela – a ser posible con jovencitas descarriadas – , ya era patente, pero que nos lo cuenten con prodigalidad de datos, es como descubrir lo que hay detrás del espejo de Alicia. Y no nos gusta nada.
Lamentablemente, todo esto no es un cuento, y las confirmadas mentiras de Irak y Afganistán se nos antojan despreciables. Los asesinatos de periodistas, uno tan cercano como el recordado José Couso y otras atrocidades, son el paradigma de todo lo que intuíamos, sospechábamos o lo que presuntamente, ya sabíamos
De verdad, poco importan las opiniones personales del ex embajador norteamericano en España, Eduardo Aguirre, y de sus colaboradores del servicio de inteligencia en la embajada. Los más de 250.000 cables enviados a su gobierno demuestran que eran más comidillas que verdaderos informes. Tonterías como la de Camps como “un buen candidato”, revelan la ineficacia de los agentes americanos o lo que es peor, la intención de tener un presidente manejable y presuntamente corruptible al frente del gobierno español. Pero hay otras cosas que verdaderamente nos preocupan.
Si es cierto que desde altas instancias se trató de “persuadir” a la justicia para que se olvidara el caso Couso o que habrían ofrecido aumentar la presencia militar en la base de Rota e instalar en la misma el nuevo mando del Pentágono para África, tenemos que decirle con todo cariño y con todo respeto a nuestro Gobierno que nos la han jugado. Una cosa es la diplomacia y las alianzas, necesarias ambas; otra, muy distinta, la sumisión. Imagino al embajador Aguirre disfrazado de conejo blanco, su aspecto físico le acompaña, recibiendo el té del sombrerero e invitando a Alicia (el pueblo) a tomar asiento y unirse a la fiesta.
Alguien me dirá que, nosotros, simples ciudadanos, no estamos al nivel para entender las complejidades de la política, sobre todo la exterior; que eso es cosa de sabios, de entendidos. Que hay gentes muy poderosas, que el dinero lo mueve todo, que estamos en el mundo occidental, que la política es el arte de lo posible. No obstante, nada es cierto: los agentes de la CIA fueron incapaces de prevenir el 11-S, el Pentágono fue impotente ante los desmanes de sus tropas en Irak; la banca, incompetente para prevenir sus propios riesgos; el Club Bilderberg no pinta nada; al Vaticano hace ya tiempo que no le salen las cuentas; el Opus está trasnochado; el G20 se declara inepto ante los retos de los Objetivos del Milenio; la ONU reconoce la esterilidad de sus resoluciones, léase Palestina o la República Saharaui y tantos y tantos ejemplos como podríamos apuntar. Naipes de la reina de corazones que se desvanecen con un soplo de viento, pero que, por otro lado, son los únicos que pueden cortar cabezas en el País de las Maravillas. Si no, que se lo cuenten al perseguido Assange. Algo harán para callarle los “poderes oscuros” y económicos, ya le han puesto cerco y su propia Alicia, para acusarle de violación y cada día, mágicamente, crecerán los cargos contra él.
No es cierta la teoría de la gran conspiración, no la crean. Para sostenerla harían falta gentes inteligentes, que creyeran en su propia capacidad para dirigir los destinos del Mundo. No amigos lectores, lo que sí hay son golpes de ciego, deslavazados e inconexos, pero letales. Gentes de la mala hierba, como diría Miguel Hernandez; los de los intereses creados; los santones; los embajadores prepotentes… y mucha mala leche. Tal vez sí, tal vez se prepara el profético cambio del 2012 y quizás entonces nos sacudamos la apatía y nos demos cuenta de que somos mayoría y de que, ellos, aunque tengan el dinero y el poder, nada son sin nosotros. A eso se le llama, despertar.
Jordi Siracusa
En mi habitual colaboración con Otro Mundo es Posible y dentro de Rebelde con Causa, he escrito el artículo que pongo a continuación:
SOBERBIA
Todos cuantos escribimos pecamos, sin querer reconocerlo, de soberbia. Pretendemos que nuestras argumentaciones, nuestras verdades y también nuestras mentiras, sean leídas, aceptadas y preferidas respecto a las de otros. En eso, tal vez sólo en eso, nos parecemos a los políticos.
Pero hay que aceptar en nuestro descargo, que nos mueve el deseo de dejar impronta y crear opinión, pero sobre todo, concienciar. Es la lícita pretensión de que nuestros lectores tomen conciencia de una situación e inducirles, apasionadamente, para que disciernan sobre la misma y resuelvan en libertad. Sin manipularlos. Por tanto, todo intento de transgredir una realidad en beneficio de nuestro envanecimiento y autocontemplación, es un acto de engreimiento que además insulta a la inteligencia de las gentes. Es, simple y llanamente, un acto de soberbia exagerada.
Si además, en este intento de altivez, preconizamos un delito o un apetito desordenado, un desprecio a los demás o una injusticia, en la seguridad de que nuestro estatus y nuestra ascendencia impedirán que se nos juzgue como merecemos, entonces somos, metafóricamente, el paradigma del pecado que llevó a Lucifer al reino de las tinieblas. Porque, en contra de lo que apuntan desde la capital del Reino, la literatura no es sólo literatura.
Las manifestaciones vertidas por Sánchez Dragóen su libro, “Dios los cría… y ellos hablan de sexo, drogas, España, corrupción…”, que tanto han dado que hablar y que escribir, son un ejemplo de lo expuesto. Escribir sobre el abuso –sí, el abuso, sea real o exagerado– de dos jovencitas de trece años en Japón, es un acto canalla y execrable. Pero es más mucho más grave cuando se airea como una gracia, como un gesto de complacencia a los excesos que los endiosados cometen en nombre de su pecado. La deducción del arrogante Dragó es que una de las japonesas lo trajinaba, mientras la otra iba al váter. Analicemos y traduzcamos: mientras una lo acarreaba –primer significado de trajinar -, la otra vomitaba. Pero lo peor de todo es que ahora lo desmiente y asegura que son ficciones literarias y se pregunta: ¿Cómo escribir sobre lo insignificante? ¿Cómo narrar lo que nunca sucedió? ¿Cómo pedir disculpas donde no existe la culpa? La respuesta es muy clara: Respetando la inteligencia del público.
En su blog, Sánchez Dragó dice al respecto de todo el asunto: ¡Qué barbaridad! ¡La que se ha armado! Efecto mariposa, tormentas en vaso de agua, mosquitos muertos a cañonazos. ¡Por Dios, él puede escribir lo que quiera!, son los estúpidos lectores que no entienden cuando dice verdad, cuando exagera o cuando miente.
Pero no ha sido sólo Sánchez Dragó el fatuo del mes. Un respetable académico también ha ejercido su desdén con contumaz envanecimiento y menosprecio hacia los demás. Pérez Reverte, buen escritor y crítico social, ataca de nuevo. Confieso haber leído un artículo suyo sobre los políticos en el que, en un exceso de diatriba, les expresaba todo su desprecio. Nada que decir al respecto, cada uno es libre y aunque es mucho abarcar meter a toda la clase política en el mismo saco, no dejaba de tener cierta gracia. El escrito aunque demagógico, denunciaba el alejamiento de los políticos respecto al Pueblo.
Sin embargo, cuando el ataque es con nombre y apellidos y el insulto es directo e injustificado, la cosa cambia. Puede Arturo meterse con la ex ministra Bibiana Aído por sus “miembras”, es opinión contra opinión, ideología versus léxico; puede mortificar a Herrera por confundir dictaduras, pero vejar a un ser humano llamándole mierda o burlarse de sus lágrimas, me parece injusto y simplemente penoso, si no fuese porque en todo eso se esconde un ejercicio insano de arrogancia. No es procedente escribir solamente con ánimo de ofender. ¿Por qué llorar es un síntoma de debilidad? Decía – dice todavía – el extinto y gran poeta argentino Oliverio Girondo en su poema 18: Llorar de amor, de hastío, de alegría. Llorar de frac, de flato, de flacura. Llorar improvisando, de memoria. ¡Llorar todo el insomnio y todo el día! Y ¿por qué no?, añado. Sólo los soberbios se tragan sus lágrimas.
En fin, ese es el pecado, amigos Reverte y Dragó. Porque habláis ex cátedra sabiendo que vuestro bien ganado prestigio os permite ciertas licencias que, a otros, no consentiríais. No obstante, sabed que todo es relativo, que las aventuras del Capitán Alatriste, – o lances muy parecidos – ya los leí de mozalbete en una magnífica novela de Samuel Shellabarger, titulada: “Capitán de Castilla”, también llevada al cine a finales de los años 40, y que desde su poltrona de la televisión pública de Telemadrid – cargo político por antonomasia – , Sánchez Dragó mordisquea el lápiz y censura a quién le conviene, con las espaldas bien cubiertas. Nada es nuevo bajo el sol.
Es una verdadera lástima que todo lo que lleváis dentro ¡que es mucho!, no lo ofrezcáis generosamente – me refiero a la generosidad literaria – sin necesidad de que se vea acompañado de la búsqueda una aceptación sin condiciones y de la manipulación intencionada a vuestros propios lectores. Sobrevalorarse y colocarse por encima del bien y de mal, ya sea como censores o con la arrogancia de la inaceptable impunidad, me parece una tontería indigna de vosotros. Contra la prepotencia, humildad.
“Sit tibi copia sit sapientia formaque detur, inquinat omnia sola superbía, si comitetur” – Sean tu gozo la sabiduría y la belleza, pero guárdate de la soberbia, que puede empañarlo todo -. (Inscripción en un muro en Krak de los Caballeros –Siria -)
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Campeones, Pulpos y Gestos Gloriosos
Artículo de “Otro Mundo es Posible”
por
Jordi Siracusa
Se acabó el mundial y sorprendió a todo el mundo. Por vez primera España se proclamó campeona y aunque todos ustedes ya lo saben, conviene repetirlo.
Tanta era la expectación, tanta la publicidad y tan grande el deseo, que todo el País estalló con el gol de Iniesta. Y todos fuimos sorprendidos. Los primeros, los mandamases de la Federación Española de Fútbol que habían prometido una prima nada austera -600.000 € -, por barba y bigote, porque nunca imaginaron tener que pagarla.
El primer aviso con los suizos tuvo dos lecciones que a la postre fueron decisivas, no hay enemigo pequeño, ni objetivo inalcanzable. Los helvéticos jugaron como sus bancos, cerrando a cal y canto con once cerrojos su caja fuerte e intentando agazapadamente quedarse con el botín. Lo consiguieron, como las cuentas que quedan “perdidas” en sus haberes. A partir de ese momento todos nos conjuramos con la roja y seguimos sus pasos en su escalada a la final. He dicho todos, tal vez haya exagerado, pero estoy convencido que una gran mayoría.
Primero fueron los incondicionales, luego los escépticos, más tarde los indiferentes, posteriormente los taxistas – el oficio más crítico donde los haya – y finalmente, las amas de casa al ver a la reina con atuendos toreros y a Puyol saliendo de la ducha. Quedaba tan sólo un pequeño remanente de irreductibles, de ambos sexos, compuesto por quienes el fútbol les trae sin cuidado o por los que viven la política de una forma equivocada. Y entonces apareció Paul…el pulpo.
El pulpo Paul iba adivinando con certeza de oráculo quienes pasaban a las rondas siguientes. Cuando tuvo que decidir entre la urna de Alemania –su patria adoptiva- y la de España, Paul eligió la almeja española; aquello fue la acabose. Un ser inocente, al que apenas quedan seis meses de vida, había lanzado la que podía ser su penúltima advertencia adivinatoria: España es la mejor, confirmó con sus nueve cerebros el octópodo. La emoción no invadió, ¡Podía ser posible! A partir de entonces, la roja se convirtió en favorita – me refiero a la selección, no a nuestra reina, con todo respeto – . Mientras tanto iban cayendo todos los distinguidos, primero aquel Portugal de mis amores, de insigne escupidor que estuvo más tiempo en el suelo que en el área contraria. Luego, los ecos de las derrotas de Brasil y de Argentina, anunciada por los tentáculos de nuestro cefalópodo.
Tuvimos que recurrir a la épica en un par de ocasiones. Sin embargo, el partido con los teutones fue un claro aviso de nuestro potencial. Nadie nos puede jugar al tiqui, taca, porque a eso somos los reyes. Creció la esperanza con el cabezazo de Puyol y con el pitido final la certeza en el éxito; alguien, en la suite del hotel, empezó a hacer cálculos; las banderas se elevaron a los vientos y el príncipe y su consorte anunciaron que estarían en la final, todos temblamos…de emoción.
El oráculo de los ocho tentáculos lanzó su profecía: Alemania será tercera. Luego, volvieron a tentarle con la urna Orange y la de España. En un minuto nuestro amigo se decidió por la almeja nacional, la suerte estaba echada. Las calles y plazas se llenaron de seguidores de la roja dispuestos a disfrutar con la primera final de un mundial; el resto, seguía desde sus televisores el espectáculo previo al inicio del combate. África, la mancillada, sedienta y enferma África, mostraba al escaparate del mundo que el sur también existe, aunque sea en Sudáfrica. Y apareció el hombre, el africano a quienes todos nos gustaría conocer en persona. Mandela, el incombustible luchador, el abuelo de las libertades y de las tristezas, el tolerante, el indulgente… y vimos a un ser humano cargado de razones. El estadio quedó envuelto en la neblina de lo fútil, porque lo importante era lo que representaba aquel anciano sentado y saludando. Yo soy África, parecía decir.
Se inició el acto final de Sudáfrica 2010 y pensamos que, al margen de las hazañas deportivas, no viviríamos una emoción como la contada. Surgieron los golpes, las patadas, la impotencia, los tentáculos de otro pulpo llamado Casillas, y la prórroga. Entonces apareció Andrés, de un zurdazo hundió a la escuadra holandesa y con un gesto de humanidad brindó la victoria al amigo perdido. Fue la mejor jugada de su vida y el gesto más glorioso de aquel mundial. España se proclamó campeona, el cefalópodo tenía razón.
Terminado el evento, andan los parados haciendo cuentas con las exageradas primas; los optimistas hablan de aportaciones a fundaciones y no sé que más, que quedaran en la nada; el pulpo Paul no se tomará unas vacaciones en España, ni tampoco irá a un zoo madrileño; los taxistas vuelven a creer en la roja y los políticos seguirán mareando la perdiz, según les convenga, levantando banderas y eslóganes por encima del sentido común.
Yo me quedo con dos gestos, el de Mandela que representa el resurgir de África y el de Iniesta que ayuda a comprender la palabra amistad. Dos gestos, gloriosos, por humanos.
http://www.otromundoesposible.net/campeones-mundial-sudafrica-2010-pulpos-y-gestos-gloriosos/

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