Inauguración de los Jardines de los Combatientes de La Nueve y presentación de la novela

Pingüinos en Madrid

 

El próximo día 20 de abril  – jueves – se inaugurará en Ciudad Lineal de Madrid unos jardines dedicados a los Combatientes de La Nueve. Según me han comunicado y por motivos protocolarios, el acto será a las 12 del mediodía y no a las 11 como estaba previsto.

El evento contará con la presencia de tres mujeres excepcionales: Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid; Anne Hidalgo, alcaldesa de París, y Evelyn Mesquida, la escritora que nos “descubrió” a los héroes de La Nueve. También es posible que pueda acudir el último superviviente de la compañía Rafael Gómez.

Seguro que estaremos acompañados de numerosos admiradores de La Nueve entre los que me cuento.

UBICACIÓN DE LOS JARDINES

Por la tarde del mismo día, presentaré mi novela en la librería Muga de Madrid. Todas y todos los que estéis en Madrid consideraros invitados.

Presentación Madrid Muga

Presentación

Ubicación de la librería.

Los monos de Gibraltar

LOS MONOS DE GIBRALTAR

MICHAEL HOWARD, LORD BRITÁNICO Y BOCAZAS PARLAMENTARIO, ASEGURÓ QUE LA PRIMERA MINISTRA BRITÁNICA THERESA MAY ESTARÍA DISPUESTA A ENTRAR EN GUERRA POR EL PEÑÓN AL IGUAL QUE HIZO LA “DAMA DE HIERRO” CON LAS ISLAS MALVINAS.

 

Las declaraciones del Howard, exmiembro del partido conservador en la época de Margaret Thatcher fueron lanzadas el domingo 2 de abril, el mismo día que las fuerzas armadas argentinas iniciaron, hace 35 años, el desembarco previsto en las mal llamadas islas Falkland  –Operación Rosario-, lo que conduciría a la llamada Guerra de las Malvinas.

No es de extrañar que el aludido lord, con los problemas que se le vienen encima al gobierno con el brexit, trate de desviar la atención en otras temáticas que unan a la dividida opinión pública británica en la búsqueda de un prestigio internacional cada vez más mermado. O tal vez lo que esconda la amenaza del belicoso ex líder del partido conservador, hijo de un inmigrante rumano de apellido Hecht, es proteger a los monos de Gibraltar. No, no se rían. Los británicos han tenido siempre debilidad por los monos que pueblan los acantilados del peñón.

Cuento en mi novela Pingüinos en París como Churchill, en plena II Guerra Mundial, mientras se luchaba denodadamente en el norte de África contra las tropas del Afrika Korps, mando repoblar el peñón de nuevos ejemplares de macaca sylvanus, es decir de monos de Berbería. Tal extraña orden se basaba en la creencia de que cuándo en Gibraltar se extinga la mona rabona, Inglaterra perderá la colonia. Así es como, los británicos, se preocupan de que los ejemplares de culo pelado y mal genio nunca falten en el territorio.

Desde la guerra de Sucesión Española, los británicos mantienen en el enclave una población de lengua andaluza y cultura británica que prefiere presumir de pasaporte británico que de europeo. Allá ellos. Tampoco nada que objetar a las palabras de la primera ministra Theresa May, asegurando que nunca cederá la soberanía gibraltareña sin el acuerdo de su población, actitud que debería mantener cuando es Escocia la que reclama su salida del Reino Unido. También estoy de acuerdo con las declaraciones de Fabian Picardo, ministro principal de Gibraltar que considera que el ‘brexit’ fortalecerá la unión del peñón con el Reino Unido. Es decir, mantenerse agarrados al imperio, como las paparras o garrapatas a los genitales de los monos.

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Presentación de Pingüinos en París en Madrid

El próximo 20 de abril, presentaré en la librería Muga de Madrid la novela.

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Pingüinos en París, segunda edición

Mi nueva novela Pingüinos en París (Bajo dos tricolores), ya está en su segunda edición. Gracias a todos los lectores. Si no la encontráis en vuestra librería favorita insistid para que os la traigan. Os lo agradecerán.

 

En todo caso también podéis adquirirla directamente a la editorial http://www.editorialcomuniter.es/narrativa/119-pingueinos-en-paris-bajo-dos-tricolores   sin gastos de envío.

Para quienes no sepáis todavía de qué trata la novela podéis entrar en:

Página de la novela

Encontraréis personajes, vídeos, lugares, fotos, música y películas que aparecen el la novela.

Sinopsis

También podréis descubrir o saber más de La Nueve, la famosa compañía de republicanos españoles que liberó París el 24 de agosto de 1944.

LA NUEVE

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Roma, ciudad abierta

Roma, ciudad abierta.

El 14 de marzo de 1944, Roma fue declarada ciudad abierta.

Los continuos bombardeos aliados ponían en peligro la monumental capital y las autoridades alemanas decidieron que Roma, al igual que París en 1940, merecía ser salvada. Roma había sufrido la ocupación alemana como si se tratara de una ciudad enemiga.

Roma había sufrido desde septiembre del 43 hasta su liberación la ocupación alemana. Los alemanes habían llegado como conquistadores y no como aliados. Durante la primera semana de ocupación requisaban a punta de pistola los vehículos en mitad de la calle, aquello podía entenderse como una necesidad militar para controlar la ciudad. No obstante, siguieron el mismo procedimiento para conseguir joyas y dinero de los transeúntes y así como en París habían procurado mantener un orden policial, en Roma se convertían en vulgares atracadores. Se prohibieron los taxis y circular en bicicleta con la excusa de evitar atentados por parte de los partisanos. A menudo, con el pretexto de restricciones energéticas, cortaba la corriente de los transportes públicos con lo que los trolebuses y tranvías dejaban de funcionar durante horas. Solamente había gas durante hora y media al mediodía y 30 minutos por la noche. Tampoco los hogares podían disponer de teléfono bajo la sospecha de espionaje. El invierno del 43-44 había sido frío y mucho más por el corte del gasóleo; los palacetes romanos de techos altos y pisos de mármol se quedaron tan fríos como las chabolas del extrarradio. El toque de queda fue muy estricto y más de un romano perdió la vida desafiándolo. El ya habitual racionamiento se endureció y el mercado negro hizo su agosto en pleno invierno y las requisas practicadas en las redadas de las SS eran de nuevo revendidas a los estraperlistas por oficiales corruptos.

Extracto de Pingüinos en París.

 

Resultado de imagen de Ocupación alemana de Roma

Foto: Mundo Militaria

Sin embargo, Roma no caería en poder de los aliados hasta el 4 de junio. En el ínterin entre marzo y junio, las tropas de ocupación alemanas todavía practicaron sus métodos represivos sobre la población civil. Así es el caso de la masacre Fosas Ardeantinas ocurrido el 24 de marzo en repuesta a un atentado   del grupo partisano GAP (Gruppi d’Azione Patriottica) el día 23 de marzo y en el que murieron 28 policías (tres más morirían en días posteriores) y dos civiles italianos. Hitler ordenó  a Herbert Kappler, comandante de la Gestapo en Roma  que ejecutara a 10 civiles por cada policía muerto. Un total de 335 civiles italianos, redondeando la cifra exigida por el dictador alemán, fueron conducidos a  unas minas abandonadas en el extrarradio de Roma y ejecutados.

Memorial de las Fosas. Foto: Universitat Politècinca de Catalunya

Resultado de imagen de Ocupación alemana de Roma

Foto  e historia de Happler: https://it.wikipedia.org/wiki/Herbert_Kappler

Pese a todo, el mayor temor de los romanos durante la ocupación fue el reclutamiento forzado de hombres de todas las edades a los que deportaban a Alemania o ponían a trabajar en las defensas de la ciudad. Luego estaba la sempiterna persecución a los judíos romanos. En octubre más de mil de ellos fueron deportados a Auschwitz. Los actos de sabotaje eran duramente castigados con detenciones y fusilamientos. En el mes de marzo uno de estos ataques fue salvajemente escarmentado. Hitler ordenó fusilar a diez italianos por cada víctima del atentado.Herbert Kappler, comandante de la Gestapo en Roma, envió al paredón a 335 civiles internos en las cárceles romanas por motivos diversos redondeando la cifra exigida por el perturbado de Berlín. El lugar de tal atrocidad fueron las Fosas Ardeatinas en el extrarradio romano. El Papa, pese a saberlo con anterioridad, calló pávidamente. La ocupación había sido abusiva, ratera, dura y asesina. El resultado fue un feroz aborrecimiento hacia los alemanes por parte de la población urbana. No hubo, como en París, una mínima confraternización; los godos fueron odiados por casi todos los romanos.

Extracto de Pingüinos en París.

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