NUEVO ARTÍCULO EN OTRO MUNDO ES POSIBLE “REBELDE CON CAUSA”: ALTA TRAICIÓN

Alta traición

La situación es propia de Kafka y la crisis tiene demasiadas cabezas como para poderlas cortar de un único tajo. Todos los desastres del mundo y todas las jaquecas se hacen hueco en nuestras cabezas: los corralitos, las pensiones castradas, los hijos sin empleo, los horizontes sin futuro. Nadie piensa ya en los sufrimientos de África, de Latinoamérica, de Asia, en el de los perdedores habituales; el dolor está tan cercano que le escuchamos llamar a nuestra puerta, incluso en el tintineo de las monedas de un euro. Parece ser que los ricos también lloran.

La bolsa, privada de alma, baja y sube según conviene a los especuladores. Las promesas de los políticos son frases dichas al viento y al sol de media noche del capitalismo cagón e impotente. Lo importante era ganar las elecciones, ahora, las medias verdades pueden convertirse en mentiras completas e incluso rebajarse un 20 o un 30% del segundo o tercer sueldo, para calmar conciencias y críticas.

Alguien busca en su portafolios las acciones de Bankia, es un jubilado de esos que se pasa las mañanas mirando la pantalla de las cotizaciones de bolsa, con la ilusión de que entiende lo que pone tan nerviosos a los “especialistas”. Para su fortuna, cosas de la edad, se olvidó de dar orden de vender sus acciones al ver que caían como lluvia por una torrentera y ahora, unas horas después, han vuelto a subir como la espuma del champagne que se beben los financieros a la salud de los imbéciles. Nada es verdad ni es mentira: ni el copago, ni las deudas de las Autonomías, ni los recortes sanitarios ni los de educación. Todo es del color con que se mira a través de los cristales del coche oficial. ¡Se imaginan lo que se están riendo de todos nosotros!

Los ciudadanos toman calles y plazas, algunos policías sonríen: ¡volvemos a los viejos tiempos de porrazos y carreras! Un responsable político de rancio apellido, que huele precisamente a eso y a fascismo, llama a su padre. ¿Cómo lo hacíais, papa? Así, así, prohibiendo las concentraciones y las manifestaciones… a las 10 de la noche todos a casa y si se ponen pesados, toque de queda. Alguien llora en la plaza, ha sido golpeado por llevar una enseña republicana, era toda una estela para promoverlo a mártir. Sobre todo que no se permitan iconos de libertad y de esperanza, eso lleva al Pueblo a deseos inconfesables. En aquel mismo instante una amante le escribe a su imposible romance: Te espero en Botsuana, mi amor; le dice al final de la epístola.

Anochece, la ciudad calla. Un grupo de gentes, como dice el tango, aprovecha los silencios para poner a trabajar su ambición, dispuestos a decidir sobre el sufrimiento… de otros. Sobre el porvenir… de ellos y sobre el centrismo político que esconde entre sus cinismos la derecha más feroz. Los progresistas duermen confiados pensando en tiempos mejores. Sin embargo el Pueblo está desvelado, las gentes sufren porque a la libertad la han puesto a trabajar de prostituta por las calles de Madrid.

Lo que no se plantean ni esos ni aquellos, ni los que tienen ni los que desean tener, es que ciertas actitudes, ciertas claudicaciones, son traición para la sociedad y que cuando derechos fundamentales y logros conseguidos a través de muchos sufrimientos son mancillados, la felonía se convierte en alta traición. En apostasía. Y eso, tarde o temprano, se paga.